|
Las primeras cartas pertenecen al periodo en el cual fue exiliado en San Cipriano.
El exilio duró casi un año (de Marzo de 1848 a Abril de 1849), y fue causado por los acontecimientos políticos que se produjeron en Génova.
Estos trajeron como consecuencia la expulsión de los Jesuitas y de muchos otros Institutos religiosos.
El Prior, acusado de ser amigo de los Jesuitas, fue obligado a dejar la parroquia de Santa Sabina al cuidado de sus hermanos Rafael y Juan (ambos sacerdotes), y a refugiarse en San Cipriano, en el Valle Porcevera, huésped del abad Gerónimo Campanella.
En el tiempo de su ocultación, el P. Frassinetti se hizo llamar: Cura Viale, tomando el apellido de su madre Angela Viale.
Han sido tiempos de forzado pero fructífero recogimiento. Pudo dedicarse al estudio, a la meditación y a la oración. Leyó en particular los escritos de Santa Teresa de Avila y de San Juan de la Cruz, además, empezó a trabajar en la Moral de San Alfonso, que editó en 1865-66.
En las cartas que escribió desde el exilio no se ve ningunas sombras de sufrimiento personal o palabras de estéril polémica en contra de los adversarios. Vive, en cambio con fe su segregación, fortaleciendo su cercanía a la Iglesia, a San Pedro, y confiando en la providencia que traerá provecho también de este mal.
Esto se refleja en una de las cartas a sus hermanos sacerdotes:
“no os dejéis ahogar por el miedo... demasiado claro se ve en los acontecimientos de ahora, el dedo de Dios... por eso será inútil toda humana prudencia... no podéis tener otra ayuda que no sea la de la Fe en Dios. Orad, pues, y haced orar porque no hay ningún otro medio.”
|
Todos los textos del P. Frassinetti, incluidas sus cartas están en proceso de traducción,
así que ponemos a tu dispocisión una de ellas:
Reseñas de las Cartas
|
Desde su exilio, Frassinetti acompañaba la vida espiritual de muchas almas de su parroquia.
El lector habrá notado como él fue solícito de rezar y hacer rezar, no para que terminara pronto su exilio, sino para que terminasen los sufrimientos de la “Iglesia tan afligida” y se atenuasen los sufrimientos del Papa “tan oprimido”.
En esta carta, Frassinetti vuelve a insistir sobre la oración por las necesidades de la Iglesia. Para comprender lo interesante de esta carta, escrita en 1849, se debe tener presente que:
En 1934 Santa Faustina Kowalska recibió de Jesús la coronilla a la Divina Misericordia, en esta coronilla está casi la misma jaculatoria y sobre todo, está el constante ofrecimiento de la Sangre de Jesús al Eterno Padre.
Nuestro Padre Frassinetti empezó esta devoción
85 años antes. Es un tesoro que debemos descubrir. (un aporte de P.Venturino Cacciotti, hsmi) |
 |
Para leer las Cartas, necesitas Adobe Reader,
sino lo tienes descárgarlo,
haciendo click en el icono pdf. |
|
|
Relacionados
con esta página...
|
|
|