María Inmaculada, Madre de Dios, y Madre nuestra: a tus pies y a la presencia de Dios Padre y de los Ángeles, te ofrezco mi corazón con todo lo que en él existe, a ti lo consagro y quiero que sea siempre tuyo y de tu Hijo Jesús.
Recibe Madre la humilde y fiel entrega que hago, unido al corazón de todos los Santos.
Haz que desde hoy viva solamente para ti y para tu Hijo, de manera que con Su ayuda y con tu maternal protección, pueda vivir de vuestro Amor, imitando a los santos que en la tierra dieron testimonio de la vida en el Cielo. Amén.
(Basada en la Oración del “Mazzolino di fiori per il mese di Maria”. Escrita por el P.Frassinetti) |