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"Toda persona tiene su hogar, el lugar de la vida, donde los rostros se conocen desde siempre: es el lugar de los cariños, del diálogo, de la mesa; está también el rincón de la oración, de las promesas que suben a Dios. Si abres la ventana ves otras casas, otros núcleos familiares, y también calles, fábricas, tantas personas, tantos corazones que aman, trabajan y esperan...Existe también otra casa, entre las casas. Es la casa de “los padres”, la casa de Dios, en donde vamos a rezar al Padre de todos, fortalecidos por la compañía de Jesucristo, que nos ha abierto el camino al encuentro con Él. Los“padres”, hombres que, aún llevando una vida particular debido a su elección radical, viven entre las personas y enseñan el camino que conduce a Cristo, de quien están enamorados.
Los Hijos de Santa María Inmaculada, nacieron en una casa parroquial, por obra de dos sacerdotes: José y Rafael Frassinetti y del laico Pedro Olivari, quienes se entregaron a una misión: la de ayudar a los jóvenes, que a pesar de no contar con los medios necesarios, deseaban ser “sacerdotes” o “padres”.
Mirar con simpatía a los jóvenes y reconocer en ellos un proyecto (el de Dios) y después verlo realizado representa una alegría inmensa. Aquí está la tarea de nuestra vida: generar sacerdotes, sostenerlos y estimularlos a una vida santa, siguiendo las huellas del p. Frassinetti, para que así se transformen en los santificadores del pueblo de Dios.
Vivamos en comunidad, en fraternidad, donde María Inmaculada sea inspiradora y maestra en el seguir a Jesús; cuando reza; cuando pasa haciendo el bien; cuando te invita a la fuente milagrosa para decirte que te necesita, como signo de su misericordia, de su anuncio de alegría, de un Magnificat sin fin."
Para el sitio www.padrefrassinetti.cl, con la bendición de
P. Luigi Fain Binda, Superior General de los HSMI
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