HOY
Puedes ser Santo
Pensamientos Frassinettianos

 


Pensamientos de "El Arte de hacernos Santos"
1. Llamados a la Santidad 8. Adoración Eucarística 15. Mortificación
2. Amor de Dios y el prójimo
9. Un buen confesor
16. Pobreza, limosna, avaricia
3. Verdadera y falsa piedad
10. Amor a Jesús y la Cruz
17. María Santísima
4. El pecado
11. Cruces - Tribulaciones
18. La Iglesia - El Papa
5. Tentaciones
12. Confianza en Dios
19. Apostolado
6. Oración - Meditación 13. Humildad 20. Llevar una vida alegre
7. La Santa Comunión
14. Obediencia
21. Imp. de hacernos santos



subir 1. Llamados a la Santidad

Dios quiere que todos, cada uno en su estado, lleguen a ser santos.

Este es el signo de la santidad: decidirse a dar el corazón enteramente a Dios.

Dios no puede dar los buenos deseos sin dar las fuerzas para realizarlos.

Procura ser santo, sé santo.

Los santos no llegan a alto grado de perfección delante de Dios por medio de dones extraordinarios u obrando maravillas: llegan por medio del ejercicio de las virtudes cristianas,
vividas en perfecta uniformidad a la voluntad divina.

En esto consiste la perfección: hacer en todo la voluntad de Dios.



subir 2. Amor de Dios y del próximo

Toda la santidad consiste en el amor de Dios, por eso cuando es más grande el amor de Dios
entonces es mayor la santidad.

Dios nos ha hecho libres y no trabaja en nuestro corazón si nosotros no queremos.

Un alma imbuida del amor de Dios, no tiene miedo de iniciar cualquier actividad importante,
aunque cueste esfuerzos, privaciones, sacrificios, con tal de dar gloria a Dios,
no confiando nada, absolutamente nada en sí mismo.

El amor de Dios no puede estar solo: necesariamente debe juntarse
con el amor del prójimo. Estos dos amores son como dos arroyos que nacen
de la misma fuente y no pueden estar separados uno del otro.



subir 3. Verdadera y falsa piedad, aridez de espíritu

Cuando la piedad es verdadera acompaña más a los pecadores que a las personas
con buena espiritualidad. Es así porque los pecadores ven que tienen que luchar y
sacrificarse más y lo hacen con buena disposición, para poder ofrecer a Dios
algún sacrificio de mayor peso.

La verdadera piedad es humilde y la humildad es edificante.



subir 4. El Pecado

Teme únicamente el pecado, porque en realidad es el único y verdadero mal.

El pecado es como una espina metida en el corazón: hasta que no se saca no deja de pinchar.

Cuando cada pecador se encuentra en pecado mortal está en un mal estado;
cuando se ha acostumbrado al pecado está en un pésimo estado.

Un medio eficaz para alejarse de los pecados es rezar por la conversión de los pecadores.

Cuando puedes evitar que alguien cometa algún pecado, aun pequeño, evítalo;
de buenas maneras y con caridad rogándole a cada persona que no ofenda más a Dios.
Anímate a hacerlo.



subir 5. Tentaciones

Cuando Dios quiere dar a un servidor una virtud en grado elevado, generalmente permite
que sea muy tentado contra la misma. Por eso si tienes fuertes tentaciones contra la fe
quiere decir que Dios te quiere dar una fe muy viva: si las tienes contra la castidad
significa que Dios te quiere enriquecer con una castidad muy perfecta.

El demonio nos tienta para llevarnos al vicio, mientras que Dios permite la tentación
para que nos fortalezcamos en las virtudes.



subir 6. Oración - Meditación

¡Ora! Decir que no se puede sólo es fruto del no querer.

La oración es remedio para todos los males, pero no se conoce remedio contra la falta de oración.

En la oración Dios no mira la precisión del lenguaje de los labios:
los hombres se fijan en estas pequeñeces, Dios mira el lenguaje del corazón.

El espíritu de oración se cultiva admirablemente en la soledad y en el retiro.

Cuando necesitas obtener alguna gracia, especialmente si es de cierta importancia, haz orar
a los niños. La Santa Iglesia desde los primeros siglos reconocía un valor especial a la oración
de los niños y por eso quería que ellos especialmente oraran en la Liturgia de la Misa.

Como en el mundo con el dinero se resuelven todas las necesidades materiales
así con la oración se solucionan todas las necesidades espirituales.



subir 7. La Santa Comunión

La santa Comunión, más que cualquier otro medio, más que cualquier otro Sacramento,
hace a los Santos, produce la santidad.

El objetivo directo que tuvo Jesús al instituir la Eucaristía no fue el de hacerse respetar,
sino más bien el de hacerse amar.

Puede ser cierto que todavía no estás muy bien dispuesto a la Comunión frecuente y diaria,
pero cree también que la Comunión frecuente y diaria te dará la capacidad de llegar a esto.

No hay tentaciones tan fuertes que no se puedan vencer de veras con la Comunión bien recibida.

Recuerda que la Comunión espiritual es un abrazo interior que se cumple con un acto de amor,
como si recibiéramos verdaderamente a Jesús.



subir 8. Adoración Eucarística

Una iglesia donde se conserva el Santísimo Sacramento es el Paraíso en la tierra,
porque allí está realmente la presencia de Aquel que constituye el Paraíso del cielo.

Los templos donde está el Sagrario nunca deberían encontrarse vacíos y desiertos,
al contrario, debería encontrarse siempre un grupito de personas devotas que,
junto con los Ángeles, adoren al Señor.

¿Qué tipo de amistad tiene aquel que pasando cerca de la casa de su amigo no se para
a saludarlo? Pero, ¿que digo?, mucho más que una palabra.
Con los amigos se comparten horas sin darse cuenta:
solamente en compañía de Jesús un cuarto de hora nos parece interminable.

Un modo fácil de hacer la visita al Santísimo Sacramento puede ser este:
se ama, se alaba, se agradece, se pide.

Si tuviéramos fe viva, si tuviéramos amor verdadero, buscaríamos mil maneras
para hacer el bien y honrar a Jesús en el Sagrario.
El amor tiene inventiva y busca miles de formas para explicarse, y cuando es más ardiente
sabe encontrar mejores formas para manifestarse.



subir 9. Un Buen Confesor

Tienes que convencerte que un buen confesor es un gran don de Dios;
si todavía no lo tienes deberías pedirlo en la oración.

Un buen confesor es otro Angel puesto por Dios al lado del hombre en esta tierra
como su custodio visible. Cuando habla el confesor considera que habla el Señor.



subir 10. Amor a Jesús y a la Cruz

Este es el primer acto de justicia: que nosotros amemos a Jesucristo.

El amor hacia Jesucristo no se debe caracterizar por un afecto solamente interior,
sino que debe pasar a los hechos.

Muchos cristianos no aman a Jesús porque no quieren sufrir nada por amor a Él.

Es este mundo: ¿dónde se encuentra Jesús? Se encuentra en la Cruz, unido a la cruz:
de tal manera que no se lo puede encontrar separado de la cruz, y no se lo puede abrazar
si no se abraza también la cruz.

El más seguro distintivo de las personas que quieren ser todas de Jesús es el amor a la Cruz.

Si quieres ser de veras de Jesús, tienes que abandonarte en la Cruz con El.



subir 11. Cruces - Tribulaciones

Dios no permite ninguna tribulación si no es por amor.

O hay que renunciar a la amistad de Dios o hay que aceptar ser perseguido.

Si quieres estar con Jesús, acomódate en la Cruz con Él, pero alegremente.

A quienes llevan en su corazón a Jesús y a María por amor,
aun las cruces más pesadas les resultan livianas.



subir 12. Confianza en Dios

Abandonémonos en las manos de Dios, dejemos que Él disponga de cada cosa nuestra,
ocupémonos solamente de amarlo: Él pensará en todas nuestras necesidades.

Lejos el desaliento. No permitas que el miedo te empequeñezca el corazón.
¡Coraje en Dios...!



subir 13. Humildad

Humildad no es creerse capaces de poco o nada: esto podría ser también fruto
de una miserable tontería o tibieza: más bien significa creerte capaces de todo
con la Gracia de Dios.

La humildad es la medida de la santidad: quien es más santo es más humilde.

No existe en la tierra ni libro ni maestro que puedan enseñar la verdadera humildad.

El primer acto de humildad es pedirle esta virtud a Dios.

Hay que tener mucho cuidado: a veces la soberbia se reviste de las apariencias
de la misma humildad.

No te asustes si te parece que no sabes humillarte, es decir que no sabes hacer
actos de humildad: más bien di y repite: "Señor, dame la humildad, dame la humildad".
Esta oración suplirá los otros actos de humildad que no sabes hacer.

Medios para curarse de la soberbia:
1. pedir a Dios la humildad con la oración y ejercitarla haciendo muchos actos orando.
2. meditación y lectura espiritual.
3. Examen del corazón.

¿Saben cuales son las personas verdaderamente soberbias?
Aquellas que no se dan cuenta para nada de que les falta la humildad.



subir 14. Obediencia

Cuando habla Dios no se debe discutir, no se debe pretender de comprender
las razones de sus órdenes: humildemente se debe obedecer.



subir 15. Mortificación

Sin la mortificación no tengas la esperanza de mantener puro tu corazón:
no tengas la esperanza de saber amar y saber rezarle a Jesús como corresponde.

Cada sacrificio, aunque sea pequeño, llega a ser grande a los ojos de Dios
si está hecho por su amor.



subir 16. Pobreza - Limosna - Avaricia

Una cosa es ser pobres otra es tener la virtud de la pobreza.
Son muchos los pobres que no tienen esta virtud y hay ricos que la poseen.
Sí, porque la virtud consiste en la capacidad de desprendimiento.

Toca el corazón de Dios quien toca a los pobres.¡Cuidado!

El corazón del rico, apegado a los bienes de la tierra es como un lugar de espinas
donde la semilla del Evangelio, después que ha empezado a brotar y crecer, es ahogada.

Observa si el amor al dinero te hace faltar a tus deberes. Si por la ganancia dejas de santificar
la fiesta y de recibir los Sacramentos, si descuidas la educación de tus hijos, si no te sientes motivados a hacer limosnas según tu posibilidad... estos son signos de avaricia.

El vicio del interés es aquello que dio inicio a la Pasión de Jesús.



subir 17. María Santísima

Los santos demuestran su amor a Dios con frecuentes actos de caridad:
en cambio María lo amó con un solo acto, incesante.

La devoción a María Santísima es un signo de predestinación; quiere decir que
la persona devota de María tiene una razón especial de confiar en que no le va a faltar el Paraíso.

El amor es la medida del dolor. Habría que conocer cuanto María amaba a su Hijo
para obtener una idea de su dolor a los pies de la cruz.

La verdadera devoción implica amistad y la amistad exige semejanza entre personas amigas.

Madres, hagan todo lo posible para que vuestros hijos crezcan devotos de la Virgen María.
Muéstrenles a tiempo esta Madre celestial: Ella se los mantendrá respetuosos y cariñosos,
inclusive hacia ustedes.

Si amas a María te debes caracterizar por dos virtudes:
la primera es la obediencia, la otra es la santa pureza.

Hay muchos cristianos que sienten escrúpulos si abandonan el rezo del santo Rosario;
pero en su impaciencia lo rezan sin ocupar el tiempo necesario, el que corresponde.
De modo que lo apuran de tal forma que llega a ser una oración sacudida, no grata a Dios
y a la Virgen, más bien desagradable porque las obras de Dios hechas con negligencia
no pueden de ninguna manera ser bien recibidas por la Santísima Virgen y mucho menos
por nuestro Señor.



subir 18. La Santa Iglesia - El Papa

Amemos la santa Iglesia, amémosla mucho, porque de esta manera amamos a Jesús.

¡Si supiéramos cuánto ama Jesús a su Iglesia! La ha santificado con su sangre,
la quiere gloriosa, sin mancha, sin arruga o imperfección...
Evidentemente sería imposible amar a Jesús sin amar a la Iglesia, su queridísima esposa.

Tenemos que obedecer a la Iglesia. Ella tiene la autoridad de mandar:
la ha recibido de Jesús mismo. Esposa de Jesús, Ella es nuestra Madre
y los hijos deben obedecer a la Madre: si no le obedecen, ciertamente no la aman.



subir 19. Apostolado

Un corazón que ama ardientemente al Señor no puede conformarse simplemente con el afecto.
El amor verdadero jamás puede ser ocioso.

Sácate de encima la pereza, elimina la desidia. Es una gran vergüenza que mientras
los enemigos de Dios son tan activos para combatir la santa Religión, nosotros somos
tan fríos para defenderla: nosotros, sus amigos.

Para que te salga bien algo que emprendiste procura que no le falte este triple fundamento:
buena intención, oración y consejo.

Son pocas las personas que quieren hacer el bien haciendo algún aporte en dinero.
La excusa 'yo no puedo gastar' es de mucho daño, porque no se puede hacer un gran bien
cuando no se quieren hacer sacrificios en dinero.

La virtud de la prudencia no consiste en la omisión sino en la elección de medios eficaces
para conseguir el fin. No hay que dejarse atemorizar o frenar por comentarios, censuras...
que nunca dejan de molestar a cualquiera que empiece alguna obra buena,
por el solo hecho que tiene el aire de novedad.



subir 20. Cómo llevar una vida alegre

Si quieres llevar una vida siempre alegre en primer lugar es necesario que no tengas
la conciencia manchada por el pecado. En segundo lugar, no debes aspirar a ser feliz
en este mundo.

Muchos se desesperan por no poder llegar a la perfección cristiana, es porque proyectan
o están construyendo sobre sus fuerzas y no sobre las fuerzas de la Gracia de Dios.

Dios prometió el premio no a quien haya empezado el camino, sino a quien haya perseverado.



subir 21. Importancia de hacernos santos pronto


Necias aquellas personas que siempre dicen:¡haremos, haremos!
¿Cuándo harán ustedes? ¿De aquí a un año? ¿Pero estarán todavía en este mundo?
¿Qué saben? ¿Quién les asegura un mes de vida? ¿Quién asegura inclusive menos?
Necias las personas que dicen ¡'haremos, haremos'!
Las personas sabias y llenas de juicio son aquellas que dicen:
¡'hagamos, hagamos en seguida!,
pensando que puede faltarle el tiempo para hacer más adelante.

Si hemos decidido hacernos santos y pronto, el primer medio para esto es
hacer a Dios un ofrecimiento total de nosotros mismos.

Para que lleguemos a ser santos son necesarias dos cosas:
la Gracia de Dios y nuestra voluntad.

La gracia de Dios actúa con mayor fuerza y virtud, en la medida que encuentra en nosotros
menos obstáculos, es decir menor amor propio y apegos terrenales.


 

 

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